Libro

RMCB

RELIGIOSIDAD, MIEDOSIDAD Y CEMENTERIOSIDAD EN LA OBRA DE BÉCQUER nos muestra a un Bécquer absolutamente absorbido, cautivado, por cuatro peculiaridades con incidencia traumática en la personalidad del ser humano, como son la religión, el amor, el miedo y la muerte. Autor del romanticismo español, al igual que Larra, Bécquer y este último sufren en sus propias carnes la amarga influencia que tradicionalmente pesa, como digo, en la conciencia humana.

Nos encontramos con la saturación mental que padecen Bécquer y Larra en cuanto al espejismo religioso, la falsa amoricidad, la falsa muerte y el miedo compulsivo en ambos.

Bécquer y Larra están embebidos de incertidumbre y de pánico religiosos.

Resulta extremadamente sorprendente el afán religioso apabullante, el miedo terrorífico desbordante y la sepulcrosidad por doquier en que Gustavo Adolfo Bécquer se recrea a lo largo de toda su obra literaria, complementada ésta con una disposición confusa y enfermiza hacia el aspecto amoroso, en cuyo terreno muestra su obsesión por la mujer, llegando a hacer que sus personajes masculinos persigan a la figura femenina, sometida a un proceso de fantasmización, concibiéndola él, así, como un ser inalcanzable, irreal, como un ser fantástico, malévolo e inmaterial, incluso como un ser de pétreas formas escultóricas.

Los irrealismos religiosos generan en el ser humano inseguridad, desánimo y desmotivación psicológica.

La dramática visión de Bécquer es incuestionablemente ejemplarizante de la problemática traumática de que adolece el ser humano actual, inoculada inexorablemente y transmitida en la conciencia del individuo época tras época.

En toda su obra, vemos a un Bécquer semanasantalmente obnubilado, como buen sevillano, incapaz de descubrir, de localizar el espejismo religioso, al que, sin embargo, ensalza profusamente, una y otra vez, con sus admirables exquisiteces descriptivas y estilísticas, pero con su mentalidad ignorante de la realidad.

Bécquer es poeta apesadumbrado de la religión, del amor, del miedo, de la muerte; rebosante de tribulaciones y de pesares, con una amarga situación psicológica por su carencia de compañía femenina, para el que la mujer es inalcanzable.

Bécquer presenta una temática fantasmal, embebido como está   de religiosidad cristiana, y para quien Dios es la suma perfección.

Delirios de grandeza y reflexiones mortuorias, sumidas en la tristeza, con leyendas españolas impresionantes y momentos dramáticos expuestos con sublime y gran belleza literaria.

Enorme riqueza literaria becqueriana, con descripciones de enorme calidad.

Vasta riqueza literaria acumulada en Religiosidad, Miedosidad y Cementeriosidad en la obra de Bécquer.

Bécquer es prolijo en crear abundantes estructuras paralelísticas, admirables comparaciones y campos semánticos variados: arquitectónicos, arbóreos y de plantas silvestres, musicales, mortuorios, de terror…

Todo un lujo literario, mostrado en detalle para el estudiante literario y para el crítico literario, y de gran utilidad terapéutica, con un amplio muestrario de las obras becquerianas, lujosamente comentado y pormenorizadamente expuesto.

Bandeja literaria de Bécquer, pero también de Larra. Excelentes dotes de ambos literatos del Romanticismo español, mostradas con brevedad en el caso de Larra, en refuerzo del protagonismo que le he concedido profusamente a Bécquer, como ejemplo de alcance terapéutico por su traumática pasión religioso-amorística.

Lujo literario, como reitero una y otra vez, puesto a disposición del estudiante. Enorme despliegue de figuras estilísticas becquerianas para delicia del estudiante literario, lujosa y certeramente situadas página tras página en mi obra sobre obras, espléndidamente encajadas terapéuticamente en este trabajo sobre la obra literaria de Bécquer.

Deleitoso mundo amoroso becqueriano. Confusión amorosa becqueriana.

Incapacidad de Bécquer de detectar el propio sentimiento afectivo humano. Matizaciones grandemente diferenciadoras entre el amor religioso, desestructurador psicológico de la persona, y el sentimiento afectivo propio individual, firmemente compactante de la personalidad del ser humano.